18 Jun Bossanova: cómo se gestó el «tercer esfuerzo» de Pixies
La banda liderada por Black Francis ha sido durante años un referente para muchos artistas dentro del rock alternativo. Esta placa, lanzada en 1990, no tuvo el éxito esperado, pero el tiempo finalmente les dio la razón. Aquí te contamos su historia.
El legendario vocalista y líder de Nirvana, Kurt Cobain, declaró en una oportunidad: «Cuando escuché a los Pixies me dije a mí mismo: «Esto es exactamente lo que quiero hacer»». En más de una ocasión, el guitarrista demostró su devoción por los originarios de Boston. Uno de los mayores éxitos de su banda, «Smell like teen spirit”, estuvo inspirada precisamente en la canción «Debaser», del álbum Doolittle (1989). «Soñaba con formar parte de esa banda», decía Cobain.
La historia de los Pixies se remonta a 1986. Formada originalmente por Black Francis (voz principal y guitarras), Kim Deal (bajo y coros), Joey Santiago (guitarra principal) y David Lovering (batería), el grupo apostó en un principio por un sonido completamente ajeno al mainstream de aquel entonces, dominado principalmente por la escena «glam rock».
Fuente: Pixies/YouTube
Influenciados por la música post-punk, el noise, el hardcore y el new wave de principios de los ochenta, Pixies comenzó a ser reconocido a través del movimiento underground universitario. Durante un concierto junto a la banda Throwing Muses, el productor discográfico Gary Smith, de Fort Apache Studios, se les acercó y les dijo: «No dormiré hasta que sean mundialmente famosos». De esta manera, los Pixies iniciaban, con varios obstáculos en el camino, su carrera en la industria musical.
Primero vino el EP Come On Pilgrim (1987); luego, el clásico Surfer Rosa (1988); el ya mencionado Doolittle y, un año después, Bossanova, disco que cumple este año 33 años de vida.
Para 1990, la popularidad de Pixies estaba en todo su esplendor, encabezando festivales como el Reading Festival, en Inglaterra. Sin embargo, en el interior de la banda las cosas no pintaban nada de bien. Black, había asumido el control artístico del grupo, cosa que a Deal -quien también participaba en la composición de los temas-, «no le pareció en absoluto». En medio de fuertes rumores sobre una «posible disolución», la banda ingresó primero a los Cherokee Studios, en Los Ángeles (Estados Unidos), y luego, a los estudios Hansa Tonstudio, en la ciudad de Berlín (Alemania) -curiosamente para registrar un solo track, «Blown Away»- para grabar su cuarto disco y tercer larga duración.
- Portada de Bossanova
- Pixies
Al igual que su antecesor, Doolittle, Bossanova fue grabado bajo la atenta mirada del productor Gil Norton. Previo a Norton, Pixies venía de trabajar con Steve Albini, afamado ingeniero en sonido que años después estaría a cargo del sonido de In Utero, tercer y último disco de Nirvana.
A diferencia de los discos anteriores, muchas canciones de Bossanova se escribieron en el estudio. Joe Santiago dijo que la banda solo ensayó durante dos semanas antes de ingresar al estudio. Black Francis, por su parte, señaló: «Estaba escribiendo (la letra) en servilletas cinco minutos antes de cantar. A veces es bueno, a veces no. Esa es la naturaleza de esa composición».
Tras alguno que otro inconveniente en el estudio (en los Cherokee Studios, por ejemplo, no se podía grabar después de las seis de la tarde, cosa que complica y generó más de una tensión durante las sesiones), Bossanova vio de la luz, como fue mencionado anteriormente, el 13 de agosto de 1990. Compuesto de 14 canciones, todas compuestas por Francis, el disco tuvo «comentarios positivos». El periodista Mat Snow, de la revista Q, afirmó sobre el disco que «los Pixies son maestros de la incongruencia calculada». La publicación NME, indicó que la producción del álbum «se inclina hacia el sonido garage de Surfer Rosa, aunque las canciones conservan las intensas melodías de Doolittle». Bossanova también fue incluido en el libro 1001 Álbumes que debes escuchar antes de morir. Solo fueron lanzados como sencillos dos canciones del disco: «Velouria» y «Dig for Fire».
Después de este «tercer esfuerzo», los Pixies intentarían uno más antes de un «receso indefinido». En 1991, lanzarían el álbum Trompe le Monde («Engañar al mundo, en francés), otro trabajo con excelentes críticas. Sin embargo, ese año cualquier esfuerzo sería inútil: Cobain y compañía lanzaban al mercado Nevermind, y de allí para adelante la historia sería otra.

