18 May Pet Sounds, el disco que cambió para siempre la idea del pop
Sesenta años después de su aparición, el álbum más ambicioso de The Beach Boys continúa siendo una referencia inevitable para entender la evolución del pop moderno, la producción de estudio y la sensibilidad emocional en la música popular.
Cuando Pet Sounds apareció en 1966, muchos no entendieron lo que Brian Wilson estaba intentando hacer. Mientras el rock todavía giraba alrededor de la energía juvenil y los hits inmediatos, Wilson imaginó un disco introspectivo, orquestal y emocionalmente complejo. «Quería crear la mejor música rock jamás hecha», diría años después sobre aquellas sesiones que transformaron el estudio en un verdadero laboratorio sonoro..
La grabación del álbum estuvo rodeada de obsesión y experimentación. Wilson trabajó durante meses con músicos de sesión conocidos como The Wrecking Crew, incorporando instrumentos poco habituales para el pop de la época: bicicletas, ladridos de perros, latas de Coca-Cola y hasta theremines. Mike Love, uno de los miembros históricos de la banda, recordó con ironía su desconcierto al escuchar algunas composiciones: «¿Quién va a entender esto?». Sin embargo, canciones como «God Only Knows» o «Wouldn’t It Be Nice» terminaron redefiniendo los límites de la música popular.
Fuente: The Beach Boys/YouTube
La recepción inicial en Estados Unidos fue ambigua, aunque la crítica británica entendió rápidamente su dimensión artística. Con el tiempo, medios como Rolling Stone y NME lo ubicaron entre los mejores discos de todos los tiempos. Paul McCartney afirmó que «God Only Knows» es una de las canciones más bellas jamás escritas y reconoció que Pet Sounds influyó directamente en el álbum Sgt. Pepper’s Lonely Hearts Club Band, de The Beatles.
«Creo que nadie está verdaderamente educado musicalmente hasta que ha escuchado Pet Sounds»
— Paul McCartney
El verdadero legado del disco fue demostrar que el pop podía ser sofisticado sin perder sensibilidad. Seis décadas después, su influencia sigue viva en artistas tan distintos como Radiohead, Tame Impala o Sufjan Stevens. Más que un clásico, Pet Sounds se convirtió en el momento exacto donde el estudio de grabación pasó a ser también una forma de arte.