Charly García: el laboratorio sonoro que cambió el rock latino - El Bachaco
1030
wp-singular,post-template-default,single,single-post,postid-1030,single-format-standard,wp-theme-bridge,bridge-core-1.0.6,et_monarch,ajax_fade,page_not_loaded,,qode-title-hidden,qode_grid_1300,footer_responsive_adv,qode-content-sidebar-responsive,qode-theme-ver-18.2,qode-theme-bridge,qode_header_in_grid,wpb-js-composer js-comp-ver-6.0.5,vc_responsive

Charly García: el laboratorio sonoro que cambió el rock latino

Durante los años 80, Charly García convirtió al rock argentino en una plataforma de experimentación artística y política. Entre sintetizadores, poesía urbana y discos decisivos, redefinió el lenguaje del pop y la música latinoamericana.

Si los años setenta mostraron a Charly García como un compositor extraordinario, los ochenta lo transformaron en un artista de vanguardia. Con discos como Yendo de la cama al living, Clics modernos y Piano Bar, el músico rompió definitivamente con el molde del rock clásico argentino para incorporar new wave, electrónica, funk y una mirada urbana influenciada tanto por David Bowie como por Talking Heads

«Quería que la música argentina sonara contemporánea», explicó Charly sobre Clics modernos, grabado en Nueva York en 1983. Ese álbum no sólo introdujo programaciones y sintetizadores poco frecuentes en el rock local: también retrató el desconcierto de la posdictadura con canciones como «Nos siguen pegando abajo». Fito Páez diría años después que Charly «abrió una puerta mental para todos los músicos de América Latina», mientras que Gustavo Cerati lo definió como «el artista más moderno» del continente.

Fuente: Charly García/YouTube

.La crítica entendió rápidamente el impacto de aquella transformación. La revista Rolling Stone consideró a Clics modernos como el disco más influyente de la historia del rock argentino, mientras que medios internacionales destacaron la capacidad de García para dialogar con las tendencias globales sin perder identidad rioplatense.

El gran aporte de Charly en los ochenta fue demostrar que el rock latinoamericano podía ser sofisticado, experimental y popular al mismo tiempo. Más que seguir una moda, inventó un lenguaje propio. Y todavía hoy buena parte de la música hecha en español sigue dialogando con ese laboratorio sonoro que él imaginó hace más de cuarenta años.