Roger Waters, su presente entre el rock y la militancia - El Bachaco
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Roger Waters, su presente entre el rock y la militancia

El exlíder de Pink Floyd convirtió sus conciertos en escenarios de denuncia política y debate global. Entre apoyos, críticas y controversias, su figura excede hace tiempo el universo estrictamente musical.

Para Roger Waters, el rock nunca fue solamente entretenimiento: siempre fue una herramienta de confrontación política. En sus giras más recientes, pantallas gigantes con bombardeos, drones, consignas contra gobiernos y mensajes antibélicos conviven con clásicos de The Wall frente a estadios divididos entre la ovación y el rechazo.

Esa mirada atraviesa buena parte de su obra desde los años setenta. Discos como Animals o The Final Cut ya mostraban su obsesión por la guerra, el poder y la manipulación mediática. Como solista, Waters profundizó todavía más ese perfil político en trabajos como Amused to Death o en la reciente gira This Is Not a Drill, donde el espectáculo visual funciona como una extensión de su discurso ideológico.

Fuente: Roger Waters/YouTube

Su postura sobre Palestina es una de las más conocidas. Waters apoyó públicamente la causa palestina y el movimiento BDS, denunciando las políticas del Estado de Israel en recitales y entrevistas. También cuestionó duramente la política exterior de Estados Unidos, especialmente durante las presidencias de George W. Bush y Donald Trump, a quienes acusó de impulsar guerras e intervenciones internacionales. Sobre Venezuela, criticó la injerencia estadounidense y defendió la soberanía política del país frente a las presiones internacionales.

«Si no defendemos los derechos humanos en todas partes, perdemos nuestra propia humanidad»

— Roger Waters

Su posición sobre la guerra entre Rusia y Ucrania generó todavía más debate. Waters condenó la invasión rusa, aunque sostuvo que el conflicto «no fue provocado de manera unilateral», una declaración realizada incluso ante el Consejo de Seguridad de la ONU. Las reacciones fueron inmediatas: mientras algunos seguidores defendieron su histórica postura antibélica, otros lo acusaron de relativizar la agresión rusa y varios conciertos enfrentaron pedidos de cancelación.

En una época donde gran parte del rock evita posiciones tajantes, Waters eligió el camino opuesto: convertir cada recital en un territorio incómodo para sus seguidores y para sí mismo. Como bien ha señalado: «Si no te metes en política, la política se meterá contigo».