Islands: la ruta sinfónica y galática de King Crimson - El Bachaco
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Islands: la ruta sinfónica y galática de King Crimson

El cuarto disco de King Crimson siempre ha generado intensas discusiones entre sus seguidores. Sin embargo, todos coinciden en que posee una enigmática belleza sinfónica que, inclusive, parece estar ausente en otros de sus álbumes.

Si hay algo que ha caracterizado a la carrera de King Crimson, son los constantes cambios en su formación. Entre 1969 y 1971, la agrupación liderada por el guitarrista Robert Fripp tuvo, nada más ni nada menos, que tres cantantes: Greg Lake, Gordon Haskell y Boz Burrell, este último fue quien se hizo cargo de las voces de Islands, cuarto trabajo de los británicos que marca el cierre de una etapa.

A diferencia de sus álbumes anteriores (In the Court of the Crimson King, In the Wake of Poseidon y Lizard, los tres publicados entre 1969 y 1970), Islands se caracteriza por un enfoque más suave y melódico, incorporando elementos del jazz y la música clásica. Su sucesor, Larks’ Tongues in Aspic, de 1973, retomaría los sonidos más pesados y experimentales, dando inicio a la recordada trilogía que incluye los discos Starless and Bible Black y Red, ambos de 1974.

Formación y letras

La grabación de Islands contó con la participación de los siguientes músicos: Robert Fripp, en la guitarra y el mellotron; Mel Collins, en el saxofón y la flauta; Boz Burrell, en el bajo y las voces; y Ian Wallace, en la batería. Cabe destacar que este fue el único álbum de King Crimson en el que participó Burrell.

En cuanto a las letras de las canciones, estas estuvieron a cargo del poeta Peter Sinfield, quien ya había trabajado anteriormente con la banda en sus primeros discos. Muchos de los textos en Islands abordan temas relacionados con la nostalgia, las fantasías sexuales, el surrealismo y el romanticismo. Esta sería la última colaboración de Sinfield con King Crimson. Por pedido del propio Fripp, dejaría la banda en 1972.

Fuente: King Crimson/YouTube

Recepción

A lo largo de los años y tras su lanzamiento, Islands ha recibido opiniones mixtas por parte de la crítica especializada. AllMusic, por ejemplo, lo ha catalogado como «el álbum de estudio más débil» en la primera era de King Crimson. Por su parte, All About Jazz lo describió como una «colección bien concebida (de canciones), tremendamente ejecutada y perfectamente secuenciada».

El propio Robert Fripp ha tenido una relación «compleja» con este trabajo. En entrevistas, el músico ha señalado que el disco «no logró capturar completamente la visión que tenía para la banda en ese momento» y que la producción del álbum «no cumplió con sus expectativas». Sin embargo, piezas como «Formentera Lady» han sido elogiadas por el guitarrista como una de las más hermosas en la carrera de King Crimson. No hay que olvidar que la canción que le da nombre al disco, «Islands», se ha convertido en una composición clave dentro de los shows en vivo de la banda este siglo XXI (ver vídeo).

Belleza y subjetividad

Si bien, Islands no destaca como uno de los puntos altos en la carrera de King Crimson, para muchos fanáticos el disco muestra una belleza y sensibilidad que nunca más estuvo presente en los discos de la banda. «Ladies of the Road», «Prelude: Song of the Gulls», o la mismísima «Islands», son composiciones que emocionan y conmueven por su elegancia y magnetismo. Mención a parte para la hermosa portada: una sorprendente imagen galáctica de la Nebulosa Trífida en Sagitario, que transmite una sensación de serenidad y misterio. Los mismo que evoca Islands al momento de escucharlo por primera vez.